Ahora, no quiero que se malinterprete esto, sino al contrario, ver a la luz de la palabra qué podemos hacer al respecto sobre la situación política de nuestro país. En primer lugar, las decisiones de Dios son soberanas, y todo lo que el hace es con un propósito. en Romanos 9 se habla sobre “La elección soberana de Dios” y me llamó la atención el verso 14 al 18…
“¿Qué concluiremos? ¿A caso es Dios injusto? ¡De ninguna manera! Es un hecho que a Moisés le dice:
<Tendré clemencia de quien yo quiera tenerla, y seré compasivo con quien yo quiera serlo.>
Por tanto, la elección no depende del deseo ni del esfuerzo humano sino de la misericordia de Dios. Porque la Escritura le dice al faraón: <Te he levantado precisamente para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra.> Así que Dios tiene misericordia de quien él quiere tenerla, y endurece a quien él quiere endurecer.
Dios no ha sido injusto con Guatemala, sino al contrario, Dios quiere que su nombre sea exaltado aún en situaciones como las que vive Guatemala. “Porque para Dios no hay nada imposible (Lc. 1:37)” El puede levantar a Guatemala de donde estamos. Pero ¿Qué pide Dios? en 2 de Crónicas 7: 14 – 15 dice:
“Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra. Mantendré abiertos mis ojos, y atentos mis oídos a las oraciones que se eleven en este lugar.”
Pero tampoco significa que oremos y nos quedemos de brazos cruzados. En Guatemala el gobierno es elegido por democracia, donde el pueblo “participa” en la elección de sus lideres. Ahora bien, es triste al preguntar desde los más jóvenes hasta los más grandes su opinión sobre la política, donde la respuesta se reduce a: “Nos da asco”. Es importante que participemos en los procesos electorales, nos informemos y a conciencia ejerzamos nuestro voto. Hagamos todo lo humanamente posible en hacer valer nuestros derechos como todo ciudadano, pero ante todo, tomemos un tiempo para orar por nuestras autoridades. En Romanos 13 Dios nos habla sobre el respeto a nuestras autoridades. Aunque es muy difícil en nuestros días, Dios permitió que el gobierno actual este en el poder, y es tarea nuestra obedecer en respetar a las autoridades y pedir a Dios por una mejor Guatemala.
Escojamos a lideres que se sujeten a la Ley y que sean preparados académicamente para el puesto que aspiran. No cometamos los mismos errores de escoger al azar y terminemos con más “vendedoras de tomate, payasos, narcotraficantes y una operadora de maquila” cómo algunos de nuestros conocidos diputados en el congreso y posible aspirante a la primera magistratura del país. Con esto no quiero decir que las personas del más humilde origen no tengan derecho a opinar sobre el futuro de nuestro país, sino que cualquier persona que aspira a un cargo público debe estar debidamente preparada, para que su función sea efectiva; no es mi intención ofender ni discriminar a nadie, sino motivar a estudiar y prepararse para ser políticos eficaces. Un pensador dijo sobre los políticos: “Los políticos son semejantes a los pañales desechables… Hay que cambiarlos a cierto tiempo por LAS MISMAS RAZONES.” Informémonos de los planes de gobierno y no permitamos volver a caer en las trampas de los partidos políticos. Bien lo dijo Jesucristo, “un ciego no puede guiar a otro ciego…”
Les dejo el siguiente versículo para que mediten y comenten sobre él:
<Todo reino divido contra sí mismo quedará asolado, y una casa divida contra sí misma se derrumbará”
Lucas 11:17 (NVI)
¿Por qué creen que en Guatemala ya se registran más de 13 partidos políticos diferentes? A parte de la ambición al poder, ¿No será una estrategia política para dividir al país? Porque al final, en las noticias con las declaraciones de diferentes aspirantes a cargos públicos, resulta que todos se apoyan unos a otros…
Así que, como una pústula supurando, la política, puede limpiarse y desinfectarse tomando las medidas adecuadas.